“Empiezo el día con el estómago plano y conforme avanza la jornada noto hinchazón abdominal”

¿A que se debe?

Recibo esta consulta a menudo y me siento identificada con ello porque durante un tiempo me ocurrió lo mismo. Los motivos pueden ser varios, pero quiero compartir los más habituales en base a mi propia experiencia:

  • Comer muy rápido: Todas en algún momento lo hemos hecho. No siempre reservamos el tiempo suficiente para poder comer con tranquilidad y nuestra digestión se resiente. En ocasiones, incluso ocurre cuando volvemos a casa tras el entreno con mucha hambre, y no comemos, devoramos….En mi caso me ocurría al comer en el trabajo con poco tiempo. La solución está en prestar atención, y dedicarnos ese ratito para poder masticar bien los alimentos. Si no tenéis tiempo es preferible que hagáis un plato completo, antes que 3 platos que  tengáis que comer rápido.
  • Intolerancias alimentarias: Es algo que está a la orden del día, y pueden pasar meses hasta que detectemos que eso es justamente lo que nos está ocurriendo ( intolerancia a la lactosa, al gluten, etc). Cada vez los alimentos están más procesados y contienen más aditivos y conservantes, que pueden afectar a nuestro sistema digestivo. Realizar un test de intolerancia puede ayudarnos a salir de dudas, y asi evitar los alimentos que nos causan el problema.
  • No beber suficiente agua: Hay personas que se pasan el día sin apenas beber por raro que parezca, y la falta de hidratación afecta a nuestro sistema digestivo. Cuando ingerimos líquido tras horas sin beber, nuestro organismo tiende a retener ese líquido provocando esa sensación de estar hinchada. La solución es sencilla: asegúrate de beber cómo mínimo 1,5l de agua al día. Si colocáis una botella de agua cerca del lugar del trabajo os será más fácil no olvidaros.
  • Exceso de consumo de sal: es una clara causa de retención de líquidos e hinchazón. Evita añadir sal en exceso a los alimentos y en su lugar sustituye por especies. La mayoría de alimentos ya contienen sal para potenciar su sabor, por lo que añadir extra no es una buena idea.
  • Consumo de bebidas light y carbonatadas: que sean light no significa que sean saludables….Los edulcorantes que contienen provocan gases y malas digestiones. Estos edulcorantes como el aspartamo, sacarina, sorbitol, etc también los encontramos en los chicles, algunas galletas, barritas, etc. Evita el consumo de estos alimentos.
  • Desequilibrios en el sistema digestivo: mantener la flora intestinal en equilibrio es clave. Hay circunstancias que rompen ese equilibrio como: consumo de antibióticos, ingerir algún alimento en mal estado, etc. El uso de probióticos está altamente recomendado en esos casos (de venta en farmacia) y nos ayudan a restablecer el balance entre las bacterias buenas y las malas.
  • Estrés: El eterno enemigo…. Seguro que habéis notado que en periodos de más nerviosismo vuestras digestiones son peores. El organismo responde frente al estrés elevando los niveles de la hormona cortisol. Es cómo si nuestro cuerpo se activara en modo ataque, contra cualquier elemento exterior que nos pueda dañar. ¿Que ocurre entonces? La energía es retirada del sistema digestivo, disminuye la producción de las enzimas necesarias para una buena digestión, y se reduce la absorción de minerales y nutrientes. Me atrevo a decir que de todos los motivos citados anteriormente, el estrés es el primer responsable de problemas en nuestro sistema digestivo.

Estas son sólo algunas de las causas más frecuentes. Una vez identifiques el origen del problema será mucho más fácil evitar esas malas digestiones y recuperar el equilibrio.

¿Preparada para descubrir tu mejor versión?